EL JARDÍN 
DE LAS SILUETAS

Proyecto:  El Jardín de las Siluetas

Diseño & Gestión:  ESCULPIR EL AIRE

Localización :  Alicante. Españ

 

Colaboradores :  Ramiro López, Azucena Maestre Mones, Gloria Soler Ródenas, Ricardo Perdomo Flórez, Viveros Ferpas

Fotografía : David Frutos + José Ángel Ruiz Cáceres

LA PERCEPCIÓN TÁCTIL EN LA ARQUITECTURA DEL PAISAJE
Si en opinión de Jean Paul Sartre, “El espacio se ha apoderado del tiempo en la conciencia humana a causa del ocularcentrismo”, ¿no debiera la Arquitectura del Paisaje enriquecerse de nuevo de la percepción táctil para poder recuperar, parafraseando a Marcel Proust, “el tiempo perdido?”. 


LA PERCEPCIÓN TÁCTIL EN LA INFANCIA: UN ESCENARIO PARA LA ACCIÓN
Desde el primer momento, el diseño del Paisaje de ‘El Jardín’ se propone como un pequeño pero ambicioso proyecto donde la vegetación fuera más allá que el simple relleno verde de un espacio al aire libre. Para poder conseguirlo, la solución sólo puede ser mediante una Arquitectura del Paisaje. Así, es posible ofrecer una propuesta completa donde la vegetación aísla a los niños del exterior, creando un lugar mágico dentro de las sinuosas y coloreadas paredes de su escuela. 


LA PUERTA DE ENTRADA
Existe un momento determinado en la definición de la obra arquitectónica en el que la piel del espacio exterior y la piel del espacio interior confluyen: la entrada principal. Es en ella, donde los aspectos hápticos de la visión alcanzan su momento álgido. Se ralentiza el ritmo y los pies se paran por un instante, se tocan la piel del hombre y la piel del edificio. Es el momento más íntimo del encuentro entre el hombre y la arquitectura, allí donde el paisaje recupera su inicio.


EL RITMO COMO EXPERIENCIA TÁCTIL
El despiece de la piel produce ritmo. A lo largo de todo el perímetro de la piel del Jardín se produce la multiplicidad de “las siluetas”. 


EL SUELO PLEGADO
Plegar el suelo para definir la altura del niño, su pequeña escala, posibilita que percibamos el espacio “con recogimiento por debajo”: “el espacio nos sostiene en sus manos”. Un suelo de EPDM protector, frente a las posibles caídas de los niños, puede serlo también si en lugar de ser horizontal se dispone, seguidamente, en vertical. Podemos incluso provocar que dicha superficie vertical adquiera volumen adoptando la materialidad de un banco corrido o de una jardinera.